III. La caída
... La abuela una vez, mientras por los caminos llevaba a su nieto a la grupa del caballo, exclamó:
- ¡Como hijo de borrachos, eres triste, Alsino, y como eres tristes, te quedas pensando! No todos los hijos de borrachos son así: tu hermano es callado. Poli es torpe y flojo. ¿No se pasa los días tendido en la arena, durmiendo? Tu hermano duerme las borracheras de tus padres. Cuando a ti te engendraron, ellos estaban en el comienzo de esa mala vida y quizá todavía tuvieran fuerzas de vergüenza. Recuerdo que entre sí se culpaban, y la ira de ellos era por desesperación. Querían ser otros de lo que iban siendo. Tú heredaste su tristeza y los deseos de salir y de cambiar. ¿No andas tú, Alsino, queriendo ser como los pájaros? ¡Pobre niño; bebiste en la mala leche de tu madre las visiones de sus borracheras!
...Como hijo de borrachos, eres triste, y como eres triste, te quedas pensando...
